Lenguaje con-sentido

La palabra, oral y escrita, es el origen de nuestras vivencias, del amor insólito entre dos desconocidos, de la confusión reiterativa de los sentimientos. Su uso indiscriminado ha terminado por desgastarlas de forma que el lenguaje se pervierte, y nos pervierte. La complejidad se evidencia en el doble sentido de las palabras, al igual que las personas con vidas enrevesadas.

Este es el espíritu latente de la segunda obra teatral de Juan José Millás, La lengua Madre, que se reprensenta en el teatro Talia hasta el próximo 1 de diciembre. En escena, el carismático Juan Diego encarna a un gramático algo confuso, cuya vida está marcada por el lenguaje. Un “personaje tierno”, en palabras de Juan Diego, como lo son los héroes anónimos. Es tal la inmersión en el personaje dentro de un monólogo en continua metamorfosis, que hasta el traje que viste es intransferible.

lengua madre

Una obra que, como dijeron sus protagonistas, se ha hecho a sí misma, tras más de dos años de conversaciones en las que fue el director, Emilio Hernández, quien posibilitó la mudanza del papel al escenario.

Nacida como conferencia del periodista y escritor valenciano, La lengua Madre es una reflexión sobre como el poder tergiversa las palabras para adecuarlas a sus fines. Dramatismo y humor negro se mezclan para provocar empatía en el público, que interactúa en cada aplauso y cada silencio.

Elisa Pont y Alba Vilar

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Villa Puccini

Un piano de cola que espera ser tocado. Un par de sillas reposan junto a él. Y al otro lado del escenario, unas telas que han vivido tanto… Mientras, la luz tenue prolonga la sensación de letargo que inunda el teatro.

Un murmullo incipiente, como el presagio del despertar de dos voces que interpretarán las pulsadas melodías del compositor italiano Giacomo Puccini. Una de ellas, representada por la versátil actriz María Luisa Merlo; la otra, encarnada por la consagrada cantante de opera Emilia Onrubia. Un mismo personaje, una prestigiosa cantante a punto de retirarse, desdoblada en gesto y voz.

La obra, del director Miguel Ángel Orts, transcurre durante la última actuación de una afamada cantante de ópera cuya carrera artística y vital ha estado marcada por las composiciones de Puccini, ahora revividas por el pianista José Madrid Giordano.

Desde mañana, y hasta el próximo 15 de marzo, el teatro Thalia acogerá esta peculiar obra que entonará, entre otras, Madame Butterfly, Tosca y Mimí.

Texto: Alba Vilar y Elisa Pont

Imágenes: Elisa Pont

Cien inmersiones en el arte

Mentiríamos si dijésemos que hemos perdido la cuenta de las veces que nos hemos asomado a esta ventana, con la intención de mostraros un trocito de mundo, del nuestro propio, incluso. Serían, posiblemente, más de 100 mentiras las que pronunciaríamos, en voz alta, desde el último rincón de una calle ya deshabitada.

Sobre la mesa, apilados unos encima de otros, más de cien libros: cada uno desconocido, atractivo a su manera. Ella los mira, impúdica, sin apenas expresión en su rostro, consumida por casi Cien años de soledad, como reza el libro que tiene entre las manos: aquel que todavía no ha conseguido acabar de leerse. Tal vez porque le aterra no ser capaz de remplazarlo, y perder así el placer tan cálido que le invade al recorrer sus páginas. O quizás porque fue el primero sobre el que compartieron impresiones, sentadas en aquella mesa de los 100 montaditos, ahora transformada en su particular redacción.

Como telón de fondo, sus voces, la de unos personajes angustiados que dan vida a la comedia de Ricardo Talesnik, Cien veces no debo.

De nuevo volvemos al presente, en el que nada termina, sino que continúa. Porque aún quedan muchas palabras que necesitan ser utilizas, hasta desgastarlas. Como dijo Balzac: Aquí nace otra novela.

Las autoras en Roma. Fuente: Elisa Pont

Alba Vilar y Elisa Pont

Donde habitan las palabras

Es un buen libro, sí. No lo digo por su fiel retrato de la sociedad italiana de los años sesenta, aquella en la que los hombres sufrían de protagonismo desmesurado. Tampoco por sus alusiones a una guerra que, como todas, arrebata vidas y dinamita sueños. Posiblemente, haya sido la férrea insistencia de Bruno de trasladar los valores esenciales a su nieto; única escapatoria de un destino para todos común.

Fuente: Elisa Pont

He tenido suerte. Aún me quedan cinco minutos para leer el programa, aunque no sé si hacerlo… Tengo todavía tan cercana la imagen de Bruno, en mi mente. Fue una suerte que él me regalara este libro.

Aquejado de una enfermedad terminal, Bruno se traslada de su pueblo natal -la añorada Roccasera- hasta Milán, donde recibirá tratamiento. Allí le esperan su hijo Renato y la mujer de este, Andrea, con quien mantendrá una continua disputa acerca de la educación del niño, Brunetino. Un niño del que nada sabia y del que pronto no podrá separarse: porque ve en él la misma ingenuidad y desprotección que cuando combatía en el frente.

La escenografía es simple, cierto. Pero también original. Jamás se me hubiese ocurrido que utilizarían recursos audiovisuales para ejemplificar esos flashback, tan característicos del libro. Sin duda, me enamoraría de él, de su voz, si tuviera el placer de conocer a Héctor Alterio.

Quizá sean también sus conversaciones con la rusca, ahora compañera inseparable de aventuras pero antes mascota: recuerdos atraídos por una nostalgia descontrolada, casi abusiva. No. Estoy segura de que ha sido mi vena romántica la que, aunque quiera, no siempre puedo ocultar.

Ya sale, por fin. Siempre me han parecido brillantes las actuaciones de Julieta Serrano. Esta vez no iba a ser menos. Míralos ahí, los dos, acostados como si tuviesen miedo de rozarse el uno al otro pero aún con el deseo de compartir caricias y tiempo. Amándose sin prisa y sin excesos. Creo que yo también lo veo, en el rostro de Hortensia se dibuja ya una sonrisa etrusca.

El tiempo, aquel que nadie puede gobernar, sigue su curso. Será por eso que Bruno se aferra a la ternura de su nieto, símbolo inequívoco de la inmortalidad.

Las lágrimas se asoman. Brunetino pronuncia su primera palabra: nonno.

Elisa Pont y Alba Vilar

La sonrisa etrusca

José Luís Sampedro, Julieta Serrano, Nacho Castro y Héctor Alterio

La luz potente del foco inunda la platea, proyectándose sutilmente en los escaparates de una ciudad adormecida. Es esa misma luz, la que ciega a los últimos viandantes rezagados. Atrayéndolos.

Nos encontramos en el lugar donde la palabra escrita cobra vida, tras evaporarse del papel. En él, las letras son a la vez habladas, vividas, besadas… En definitiva, hechas materia. Porque es el teatro el que posibilita y engrandece la misión de La sonrisa etrusca, en este caso, en el Olympia de Valencia hasta el prómixo domingo.

Con esta idea, José Luis Sampedro justifica la adaptación, de la mano de Juan Pablo Heras, de una de sus novelas más emblemáticas. Una historia que se adentra en los jardines de la madurez, en los que rebosa la ternura y escasea la comunicación. Dos edades, la del niño y la del nonno, como expresiones del inicio y el final de la vida. Una vida, la de Bruno, que encuentra su continuidad en la sobreprotección de su nieto y en la serenidad de un amor tardío.

Héctor Alterio encarna a este locuaz personaje con el que comparte “edad y muchas experiencias personales”. Acompañado de una pareja de baile con la que ya ha compartido escenario: Julieta Serrano, en la piel de Hortensia, una mujer que cautiva por su sentido del humor y capacidad de vivir el momento, según la actriz.

Un melodrama que ha respetado el espíritu original de la novela de Sampedro, y en el que la sombra de la muerte planea sobre los personajes, hasta convertirse en parte indispensable de la escenografía.

Y como siempre, la conciencia crítica de Sampedro reflexiona sobre la evolución del mundo capitalista. Una conciencia que se disipa entre los allí presentes.

Y es que los martes también esconden cosas buenas.

Elisa Pont y Alba Vilar

El alma femenina de El Brujo

“Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”, William Shakespeare.

Ocultadas tras un halo de dependencia e incomprensión, sometidas a los designios de los personajes masculinos y enfrascadas en arquetipos de la época: así creemos que son Las mujeres de Shakespeare, porque desconocemos el verdadero propósito del autor.

Con la ayuda de los acordes desgarrados de un violín y una escenografía minimalista, pero sumamente elegante y atrayente, El Brujo rasga el velo que recubre a estos personjes; desnunándolos y dejando entrever su inteligencia y perspicaza. Mujeres aparentemente domadas, exclavizadas por los convencionalismos sociales,  pero que, en la sombra, dirigen las riendas de su propia vida. Un análisis de la figura femenina en cuatro obras del escritor británico William Shakespeare: Beatriz, “Mucho ruido y pocas nueces”; Rosalinda, “Como gustéis”; Catalina, “La fiera domada”; y Julieta, “Romeo y Julieta”.

Comedia. Monólogo. En definitiva, teatro. Un teatro al que El Brujo ya nos tiene acostumbrados, con sus inconfundibles guiños al presente, con su crítica social; siempre desde el humor y la sátira de un hombre que, como las mujeres que tanto venera, no se inclina ante nadie.

Una representación de la que el público forma parte; por su didactismo, por su exquisita manera de explicar la Historia. Un homenaje hacia el autor de Sueño de una noche de verano, hacia un Shakespeare para muchos desconocido.

 

El Brujo en el teatro Olympia. Fuente: Elisa Pont

Alba Vilar y Elisa Pont

 

Peter Pan y su viaje a Neverland

El Teatro Olympia presenta el fenóneno musical más sorprendente de los últimos años: Peter Pan, el musical. Desde el miércoles 4 de abril y durante todas las pascuas, el público valenciano podrá disfrutar de este espectáculo, que según la compañía, “no dejará indiferente a nadie”. La productora Theatre Properties, que ya apostó por este género con Annie o Jekyll & Hyde, vuelve a escena con la mítica historia del niño que no quería crecer. Una infancia que se recrea en la inocencia más pura, la de los sueños, aquella que siempre nos acompaña, por la que Peter Pan deseaba vivir en Nunca Jamás.

Durante la rueda de prensa de Peter Pan

Peter Pan es, sin duda, una obra para toda la familia, ya que atrae tanto a los más pequeños por su cercanía al cuento infantil, como a los más mayores, a los que consigue que se “sientan bien” al final de la representación. Abalada por su gran éxito, tanto nacional como internacionalmente  -recordemos que se reprensetó en México y en el Garrick Theatre de Londres-, vuelve a Valencia desde su estreno en el Palacio de Congresos en el 2007. El espectáculo tiene un valor añadido, y es que todos los personajes cantan en directo y dominan varios estilos musicales.

Otra de las facetas más bondadosas de esta producción, es que el 5% de los beneficios se destinan al Great Ormond Street de Londres -un hospital para niños terminales o con enfermedades raras-, ideado por J.M. Barrie en 1929 cuando cedió los derechos de su cuento a esta causa. En esta ocasión, Peter Pan será el encargado de transmitir a los niños la magia del teatro.

Alba Vilar y Elisa Pont

“Venecia bajo la nieve”

Los cuatro protagonistas de "Venecia bajo la nieve"

Tras permanecer cerrado un día debido a la huelga, el Teatro Olympia reabre sus puertas con “Vencia bajo la nieve”. El aclamado director, Gabriel Olivares, que ya nos sorprendió con su versión de El enfermo imaginario, de Molière, vuelve a apostar por un guión francés, en este caso Venecia bajo la nieve, de Gilles Dyrek. El texto teatral trata las relaciones de dos parejas antagónicas que se reencuentran después de abandonar la universidad: una profunda reflexión humana disfraza de comedia romántica. Llena de tensión y cambios de ritmo, siempre bajo la autencidad, de una obra que es “como la vida misma”. Por ello, el espectador consigue evadirse el tiempo justo y pasarlo bien.

 

Pablo Carbonell, Eva Isanta, Marina San José y Carlos Heredia conforman el elenco de la obra. Los continuos desencuentros se entremezclan con una verdadera incomunicación entre estos cuatro personajes, imprescindibles ya que cada uno juega un rol determinado y es un ingrediente fundamental para el desarrollo de la comedia.

Los diálogos, como han reconocido los propios protagonistas, son en muchos casos “políticamente incorrectos”, ya que cada uno de los personajes ha de enfrentarse a un handicap en concreto. Pese a que la acción se centra en París, el guión se ha localizado en Madrid, adaptándose al tan característico humor español, con anécdotas y chistes perfectamente reconocibles. Una apuesta segura de éxito, que según Pablo Carbonell reforzará la estabilidad de las parejas porque todo consiste en “darle la vuelta a la situación y ver que bonito es todo”.

El Oso ha tenido la oportunidad de entrevistar personalmente a dos de los protagonistas: Pablo Carbonell y Marina San José, que nos han hablado de su trayectoria profesional y sus sensaciones acerca de la interpretación.

Entrevista a Marina San José

Entrevista a Pablo Carbonell

Elisa Pont y Alba Vilar

“Algunes persones bones” ens recorda la fugacitat del temps en el Teatre Talia

Existeixen els heroïs en el segle XXI?

La degradació de l’ànima és el preu per continuar vivint. Aquest és el fil conductor de l’obra Algunes persones bones, de la companyia valenciana Pont Flotant, que es representa al Teatre Talia des del 29 de febrer fins a l’11 de març.
L’obra narra la història de quatre ancians que totes les vesprades es junten en el bar per a jugar al parxís, convertits en persones desconfiades, prematurament envellides i sense forces -a priori- per a canviar les coses. Una profunda reflexió sobre el pas del temps i la pressió de la qüoti- dianeitat.

La representació la protagonitzen els quatre integrants de la companyia: Pau Pons, Jesús Muñoz, Àlex Cantó i Joan Collado, que, a través d’una ferotge crítica -sempre respectuosa, però atrevida-, reflectixen la pèrdua de valors i l’auge del cinisme i la frivolitat en una societat, cada volta, més conformista.

El leit motiv de l’obra està basat en la profunditat de la vida, tant de forma conceptual com a part del nostre destí, convertint-se en l’única eixida possible, dins d’aquelles parets que els aprisionen i quasi els condueixen al seu últim alé.
Una barretja de diferents arts, entre l’escenografia pròpia de les representacions, el material audiovisual i la participació del públic; tot de la mà d’una companyia coneguda per la seua particular trajectòria i el seu caràcter dessinteresat.

L’escena mostra rostres tristos, unes cadires que es perden en la immensitat de l’estància, unes il.lusions difuminades entre el passat i el present… i darrere de tot, algunes persones bones.

Elisa Pont

En jardines teatrales

La vida es puro teatro, por eso no resulta extraño que la araña que teje el mundo político: la corrupción, se haya subido a los escenarios de la mano del dramaturgo Jordi Galcerán.

El teatro Olympia de Valencia es el encargado de acoger la obra Fuga, que permanecerá en cartel hasta el próximo 4 de marzo, y que después se mudará al Teatro Principal de Alicante.

El oso ha tenido el placer de entrevistar a dos de los actores que dan vida a esta obra: Kirá Miró y Francesc Albiol, que nos han contado algunas de sus impresiones sobre la obra y el teatro en general.

Crónica de radio

Entrevista a Kira Miró

Entrevista a Francesc Albiol

Alba Vilar