El futuro que llega

“Tenemos miedo del futuro, de lo que pueda venir”, pronunció en un español forzado el célebre antropólogo francés, Marc Augé, al principio de su intervención. Bajo el título El futuro que llega, el que fuera director de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHSS) de París hasta 1995, mostró su particular visión del mundo, con el temor tan humano por la incertidumbre como telón de fondo.

Augé, protagonista indiscutible del comienzo del Máster en Gestión Cultural que esta semana se imparte en la Universitat de València, reflexionó sobre la creciente preocupación de los países occidentales por la búsqueda de la hegemonía del poder, en un contexto de crecientes tensiones, agudizadas por los cambios geopolíticos de este nuevo siglo. Los movimientos migratorios, la deslocalización mercantil en contraposición a las políticas de cooperación y desarrollo y la urbanización creciente de las metrópolis son algunos de los aspectos fundamentales del último de sus ensayos, Futuro (Adriana Hidalgo Editora, 2013).

Marc Augé durante la conferencia. Fuente: Elena Tamarit

Marc Augé durante la conferencia. Fuente: Elena Tamarit

También Augé aludió a la “ideología del sistema capitalista” que conduce al consumo individualizado y a la creación de un homo-economicus que, según el autor, “no debería existir”. Pero, la situación actual no es sólo el resultado de una creciente desigualdad económica, sino la superposición de una “crisis de pensamiento, política y social, que no data de ayer”. En definitiva, una “crisis de lo universal” que ahonda cada vez más en la distancia entre aquellos que tienen acceso al conocimiento y los que no.

“Vivimos en la ilusión del presente perpetuo”, añadió Augé para explicar el concepto principal de su ponencia: la utopía del mañana. La democracia, entendida como libertad social, está en riesgo y sólo las preocupaciones del ser humano pueden convertir anhelos en realidades.

Elisa Pont

La maleta de Portbou

lamaleta_01 Se quedó olvidada en un rincón de Girona. Ochenta años después, el sueño de Walter Benjamin, uno de los máximos representantes de la Escuela de Frankurt, se hace realidad. Al menos, en parte. Nace así la revista La maleta de Portbou, en tributo al Angelus Novus que ideó el pensador de la Teoría Crítica. Una revista que aúna economía y humanismo, y que aboga por unos valores universalistas centrados en la justicia y la libertad.

A su presentación en Valencia, acudió Josep Ramoneda, director de la publicación; la catedrática en filosofía y colaboradora, Adela Cortina; y el empresario valenciano Francisco Pons, quienes coincidieron en la necesidad de crear protocolos de diálogo con actitud crítica.

En las páginas de La maleta de Portbou se podrán encontrar en su mayoría ensayos, además de otros géneros periodísticos y de imágenes. Con un objetivo: crear un espacio en el que se pueda reflexionar sobre las fracturas del mundo actual.

Corren “tiempos de audacia”, como dijo Adela Cortina, en los que la falta de civismo conduce a una “economía deshumanizada”, por lo que el diálogo entre todos los saberes se convierte en la herramienta para construir una buena sociedad.

“La curiosidad es el motor del conocimiento”, afirmó Michel Foucault. Hoy se le une la cultura, dimensión apasionada y experimental de la realidad, para construir un espacio de debate que transforme el mundo.

Elisa Pont y Alba Vilar

No estás ya solo

31 de enero de 2013. Empiezo por la fecha por miedo a que se pueda olvidar, confundir con un jueves frío de enero cualquiera. Y hoy, como sabrás, no es un día cualquiera. Lo sabemos tú y yo, sí, pero también muchas otras personas. Y estoy segura de que quiénes lean estas líneas y no sepan de lo que hablamos, pronto hurgaran en sus recuerdos, almacenados torpemente en el cerebro, y harán un esfuerzo por sumarse a esta felicidad, que no tiene más causante que tu existencia.

Me imagino que te habrás despertado pronto, seguramente cuando los primeros rayos de luz hayan atravesado la persiana de tu habitación. Entonces tus ojos azules se habrán abierto, un día más, ansiosos por conocer mundo. Y tu cuerpo seguirá marcado por las sábanas mientras te deslizas en busca de un cappuccino caliente, del que ya eres una verdadera adicta. Tus primeros pensamientos seguro que están destinados a tus padres, a tus amigos, a Él. De esto estoy completamente segura. Del resto de tu día, ya no lo sé. Quizá algún paseo por esas calles abarrotadas que tan bien has llegado a conocer. Quién sabe, ya me conoces.

Y estas palabras, que no pretenden ser más que una muestra de cariño hacia una amiga, me saben a poco: porque si pudiese me hubiera presentado en tu casa esta misma mañana, y hubiese sido yo la que te hubiese despertado. En vez de eso, ya sabes que te espera un regalo en alguna parte de tu habitación.

Feliz cumpleaños.

100_9212

Elisa Pont

Visiones enlatadas

Ya es demasiado tarde. Entre otras cosas, para visitar la abstracta muestra de uno de los referentes del mundo del pop art: ‘Andy Warhol, Superstar’. Sus pinturas ataviaron las paredes del Centro Cultural Bancaja de Valencia del 29 de septiembre hasta el pasado 5 de enero y ahora han regresado a sus aposentos originales: al The Andy Warhol Museum de Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU).

Una exposición que nos permite sumergirnos en el universo warholiano, en esa dimensión excéntrica de la que el artista hizo gala durante todos sus años de producción. Más de 60 obras en las que se plasma su obsesión desmesurada por el consumismo, la atracción hacia los personajes icónicos del siglo XX y la preocupación –tantas veces negada− por la muerte.

Así, entre sus mitificadas latas de sopa Campbell, la mirada felina de Liza Minnelli, su peculiar Venus de Botticelli o ese retrato de quien fuera y es el erotismo personificado, Marilyn Monroe, uno puede intuir ya el delirio que se escondía tras su pincel.

Una persona con tanta creatividad no podía limitarse a una sola forma de expresión artística, por ello también su inspiración se convirtió en cine. De ahí, que junto a sus obras se sitúen algunos de los instrumentos utilizados en The Factory, como ese sofá de terciopelo granate o la pantalla que proyectaba interminables grabaciones.

Warhol no se equivocó al vaticinar que todos tendríamos nuestros 15 minutos de fama. Lacónicos, pero intensos.

CIMG4618

Alba Vilar y Elisa Pont

Nace vita dietro l´objettivo

  • Dal 29 settembre fino al prossimo 3 febbraio, il Palazzo delle Esposizioni ospita la mostra: Robert Doisneau di Parigi en liberté.

Robert Doisneau aveba pasione per tutti i giorni, é un cacciatore di dettagliate e raccoglitori dei gesti che intravelere sentimenti umani. Il campione che rimane ora a Roma, mostra le fotografie che correva dal 1934 fino al 1991 e divenne il testimone oculare da un tempo di Parigi.

“Con il suo continuo struciarsi contro l´arredo urbano, la popolazione de Parigi ha conferitto a la città quella pattina che abbiamo finito per amare”. Questo è un esempio di alcune delle citazioni che l’esposizione completa e aiutano a comprendere il pensiero di Doisneau. Un osservatore paziente della capitale francese, che postula che la bellezza di Parigi si trova nel transito della sua gente: nel traffico di esseri umani che ogni giorno cicula per li scenari dalla città sulla Senna.

beso-muestra-Robert-Doisneau_IECIMA20110510_0032_7

Il bacio dell´ Hotel de Ville

Da un lato, troviamo ritratti che mostra la solitudine, che aiutano a vedere il dettaglio delle espressioni che indovinare il viso di stati d’animo diversi. Istantanee che utilizzano il gioco bianco e nero e l’ombra per mostrare dal nudo fino un giorno di mercato di Le Halles, senza dimenticare le sue famose fotografie della stessa scena in momenti diferetes, come per esempio La batalla di Pierrette d´Orient (1953).

La sua lunga carriera, lavorando prima come libero professionalista, dopo nella rivista Le Point e Vogue, tra l´altro, gli ha permeso di incontrare molti artisti e intellettuali del suo tempo e ritrarre questos. Così troviamo istantanee di Juliette Gréco, Luis Buñuel e Orson Welles, per esempio.

Si evidenzia anche, una serie di immagini sul mondo della moda: Facciata del palazzo Dior (1955), La cabina di Lanvin, Christian Lacroix (1987) e Coco Chanel allo specchio (1953).

Sotto l’occhio vigile della Tour Eiffel, dei caffè Parigini… Doisneau catturato l’essenza di “La parigi dei parigini” come lui stava dicendo. “Un centesimo di secondo qui, un altro là, sommati insieme non saranno che due o tre secondi rubati all´ eternità” , suddetto lui. Un’eternità di cui è già parte Il bacio dell´ Hotel de Ville.

Alba Vilar Luján

Nace vida detrás del objetivo

  • Del 29 de septiembre hasta el próximo 3 de febrero, el Palazzo delle Esposizioni acogerá la exposición: Doisneau París en liberté.

Robert Doisneau es un apasionado del día a día, un cazador del detalle y recolector de los gestos  que muestran los sentimientos humanos.  La exposición, que permanece ahora en Roma, recoge las fotografías realizadas entre el 1934 y el 1991 y que son el testimonio visual de un época de París.

“Con il suo continuo struciarsi contro l´arredo urbano, la popolazione de Parigi ha conferitto a la città quella pattina che abbiamo finito per amare”. Este es un ejemplo de algunas de las citas que completan la muestra  y ayudan a comprender el pensamiento de Doisneau. Un observador paciente de la capital francesa, que postula que la belleza de París se encuentra en el tránsito de la población, es decir, en el tráfico de seres humanos que cada día circula por las calles de la ciudad del Sena.

Por un lado, encontramos los retratos que muestran la soledad, que ayudan a ver todos los detalles de las expresiones faciales que vislumbran los diferentes estados de ánimo. Instantáneas que utilizan el juego del contraste entre blanco y negro y  las sombras para mostrar al desnudo un día de mercado en Les Halles. Sin olvidar sus famosas fotografías de la misma escena en diferentes momentos, tales como La batalla Pierrette d’Orient (1953 ).

Su larga carrera,  le permitió trabajar primero como freelance, después para la revista Le Point y Vogue, entre otras; lo que condujo a conocer artistas e intelectuales de su época, y retratarlos. Así, encontramos fotos de Juliette Greco, Luis Buñuel y Orson Welles, por ejemplo.

La exposición también pone de relieve una serie de imágenes sobre el mundo de la moda: Fachada del edificio Dior (1955), La cabaña de Lanvin, Christian Lacroix (1987) y Coco Chanel en el espejo (1953).

Bajo la atenta mirada de la Torre Eiffel y de los cafés parisinos… Doisneau supo captar la esencia de“La parigi dei parigini”, como él decía.“Un centesimo di secondo qui, un altro là, sommati insieme non saranno che due o tre secondi rubati all´ eternità”, dijó. Una eternidad de la que ya forma parte Il bacio dell´ Hotel de Ville.

Alba Vilar

Cien inmersiones en el arte

Mentiríamos si dijésemos que hemos perdido la cuenta de las veces que nos hemos asomado a esta ventana, con la intención de mostraros un trocito de mundo, del nuestro propio, incluso. Serían, posiblemente, más de 100 mentiras las que pronunciaríamos, en voz alta, desde el último rincón de una calle ya deshabitada.

Sobre la mesa, apilados unos encima de otros, más de cien libros: cada uno desconocido, atractivo a su manera. Ella los mira, impúdica, sin apenas expresión en su rostro, consumida por casi Cien años de soledad, como reza el libro que tiene entre las manos: aquel que todavía no ha conseguido acabar de leerse. Tal vez porque le aterra no ser capaz de remplazarlo, y perder así el placer tan cálido que le invade al recorrer sus páginas. O quizás porque fue el primero sobre el que compartieron impresiones, sentadas en aquella mesa de los 100 montaditos, ahora transformada en su particular redacción.

Como telón de fondo, sus voces, la de unos personajes angustiados que dan vida a la comedia de Ricardo Talesnik, Cien veces no debo.

De nuevo volvemos al presente, en el que nada termina, sino que continúa. Porque aún quedan muchas palabras que necesitan ser utilizas, hasta desgastarlas. Como dijo Balzac: Aquí nace otra novela.

Las autoras en Roma. Fuente: Elisa Pont

Alba Vilar y Elisa Pont

La cultura más sonámbula

Los metros se apresuran hacia sus últimas paradas antes de reposar en la estación. Mientras, las colas de los supermercados rozan el infinito, pues son muchas las almas olvidadizas que se apresuran a comprar sustento para la fría noche.

Pero la escena- tan cotidiana en Roma- se detiene por una notte: distinta a la par que enigmática.  Es la notte del 6 de octubre y los museos, normalmente condenados a la luz del sol, abren sus puertas a la oscuridad romana.

Adquieren una nueva tonalidad, más sobrecogedora si cabe. Todas esas pruebas vivientes de que hace años-muchos- existió un imperio que tejía el mundo; se mimetizan con los amantes rezagados, los turistas curiosos y los cazadores de las instantáneas más brillantes.

Fuente: Lidia Seijo

Engalanada con mármol de carrara, aquel con el que jugaba Miguel Ángel a crear belleza. Perfección.  La ciudad se convierte  en el escenario de todo tipo de manifestaciones artísticas: conciertos, proyecciones de películas en versión original, representaciones teatrales… y cualquier forma de arte que se pueda concebir.

Arte en todas sus versiones.

Alba Vilar

Prossima fermata

Para los desequilibrados que adoran las casualidades y aspiran a perderse en cualquier rincón de la faz de la tierra-hasta que Marte sea asequible-, el metro es el sumun. Un mundo de posibilidades. Por eso, al entrar por primera vez en él, le guiño un ojo. ¿ Al metro, a ella misma?

Eran las cinco de la tarde y el calor asfixiante reinaba en la ciudad eterna. Se sorprendió al encontrar asiento, pero es que aquel lugar la esperaba desde hacia semanas. Empezó entonces a picotear miradas y a dilatar el delicioso sabor del anonimato. Fueron quince minutos de fabricar vidas ajenas, de creer entender por qué sonreía la anciana del asiento de delante o aquella pareja discutía si se estaban comiendo con la mirada.

Pero fue al bajar del metro, mientras olfateaba la grandeza de las ruinas romanas, cuando el mundo de posibilidades se elevó al infinito. Todas las calles respiraban historia y la inspiración se asomaba en cada baldosa. Volvió a guiñar un ojo; esta vez: a Roma.

Alba Vilar

Los ojos de la conciencia

Con el diploma bajo el brazo y la cabeza saturada de pretensiones se dispuso a coger el metro. Era una soleada mañana del mes de Diciembre y el tembleque nervioso que invadía sus piernas parecía crecer con cada parada.
A su llegada, el aura helénica la transporto a épocas pasadas, a su idolatra Roma, a la moneda que cae en el agua sucia y decadente de la Fontana de Trevi.

– Ha llegado puntual, le acompañare a su despacho. Ya sabe, desde hoy La Nau será su nuevo hogar.

A los pocos días un ejército de documentos había tomado ya el mando de su mesa. Enero se asomaba a la ventana y con él su primera exposición como comisaria. Dos proyectos rondaban su cabeza. El primero de escasa calidad técnica, inexistente expresividad y vacio de creatividad. El segundo era un proyecto maldito, rechazado por diversos museos y galerías y no precisamente por criterios artísticos sino por el “políticamente incorrecto” tan calado en estas tierras.

Aquel día prefirió volver paseando a casa, invito al frio a recorrer su cuerpo y dejo que este congelara sus pensamientos.

Entró, encorsetada en un traje negro. La sala había enmudecido y las paredes estaban pobladas de retratos vivientes. Se acercó cautelosa y comprobó que eran las fotografías de miembros de agrupaciones que intentaron, bajo el escudo de la noche combatir la dictadura Franquista.

Las miradas de aquellos rostros emprendieron un viaje hacia su conciencia. Las respiraciones rápidas se sucedían en un intento por alcanzar el aire. Las fotografías estallaron en un dialogo adrenalínico en el que los reproches no cabían y las reivindicaciones abundaban. Se sintió participe y la domino la necesidad de ayudarles.

Uno de los retratos de la exposición

A la mañana siguiente, solo un proyecto en la mesa. A las dos semanas, la exposición El Llegat de la guerrilla una realidad.

http://www.uv.es/uvweb/universitat/ca/universitat-valencia/expos-llegat-guerrilla–1285845048380/Recurs.html?id=1285851415765

Les veus de la nostra història

La batalla del Varsòvia…

Pot ser siga, aquesta, una part de la Història que em oblidat, o pot ser mai l’hem coneguda a la perfecció; a diferència de molts altres esdeveniments dels quals tant hem sentit parlar: al carrer, a les aules, als nostres pares… Bé, en aquest últim punt m’equivoque: segur que els vostres pares i iaios han recordat més d’una vegada, entre plors i melaconlia, el dur viatje de l’exili.

La Batalla del Varsòvia és el títol del documental que, el passat 14 de febrer, es va presentar al Centre Cultural de La Nau de la Universitat de València. El film, dirigit per Àlvar Martínez i Juli Esteve, narra la història de l’Hospital Varsòvia de Tolosa de Llenguadoc (França), creat al 1944 pels guerrillers republicans. El documental conta amb el testimoni d’aquells reugiats de 1939, encara supervivents o dels seus descendents, del familiars dels metges francesos que ajudaren els republicans i d’experts en la matèria.

Sempre es d’agrair poder gaudir de produccions com aquesta.

Crónica de radio

Elisa Pont