Noche

No hay noches como ésta, la luna mi espejo y tú mi gran anhelo.
Me besas en esta distancia efímera, que queremos romper, sin conseguirlo.
Quiéreme de cerca, te pido. Y tú asientes, demasiado vino mojando tus labios para contradecir mis obsesiones.

No estás en esta noche en que la luna se refleja en el espejo y salgo al balcón con la intención de…Y ahí está, plena y brillante como yo la recordaba, de aquella otra noche infinita. El círculo se agranda, las horas que no dejan de pasar, el reloj abandonado en otra habitación. ¿Me sigues? Tu respuesta, un beso.

Nos asalta alguna que otra duda, confesiones encubiertas que no dañan pero sí asfixian, estupideces que acometer por falta de credibilidad. Deseo que suceda, tú lo sabes, pero el olvido y la avaricia e incluso el desaliento pueden conmigo.

Quiero verte y nada es como acostumbro a creer. Me duelen los pasos olvidados de este camino incierto, de esta vida insana e indiferente en la que hemos coincidido, por suerte.

Elisa Pont