No importan los años, hijos

A quiénes todavía siguen en la búsqueda

 

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. O no. Y eran las diminutas bombillas las que alumbraban el interior, de forma que el día se confundía con la noche y la certeza se desvanecía conforme la trayectoria del avión oscilaba, aún más arriba y de pronto en caída libre. Los pasajeros danzarían libremente por el pasillo y beberían y fumarían hasta caer rendidos, mientras otros intentarían dormir. Un beso en la eternidad les conduciría al paraíso deseado, y sus cuerpos se relajarían entre tantos aromas indescifrables. Aquello sería una fiesta.

Así imagino que fue la despedida de mi hermano, al que jamás encontramos. Pero así es la vida a veces.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s