Pensando a través de nuestras cicatrices

hanna

Hannah Arendt no veía. Miraba. Este matiz fue uno de los que la convirtieron en una de las teóricas de la política más interesantes del siglo XX, y a sus libros, todavía hoy, de obligada lectura.

Una revisión de la historia judía y otros ensayos, es una recopilación de algunos de los muchos- atrayentes- artículos y textos que publicó sobre la cuestión judía entre el 1942 y 1966. Por eso, a través de este compendio podemos conocer algunos de los temas recurrentes a lo largo de su trayectoria, y lo más importante: una forma de analizar los fenómenos sociales teniendo en cuenta las propias experiencias de aquél que las examina.

Este era el modus operandi de esta judía de origen alemán y el que defendió en cada una de sus obras. Ella siempre insistió en que “el pensamiento tiene su origen en la experiencia viva” y por esta razón participó activamente en el curso de los hechos sobre los que escribió. Un ejemplo de ello es su vinculación a la Organización Sionista Alemana, por la que fue arrestada y tuvo que emigrar a París donde residió hasta 1941, año en el que obtuvo el visado y se mudó a Estados Unidos.

Posiblemente, su reiterada emigración influenció muchos de los artículos que dedicó a los refugiados. La autora explicaba que la mayoría de los judíos no preservaban su identidad sino que intentan adquirir aquellos trechos definitorios de los países a los que emigraban: son los llamados advenedizos. No obstante, en los países receptores que nunca han entendido el patriotismo como una práctica han continuado siendo “judíos” y los enormes esfuerzos de estos advenedizos no han hecho sino evidenciar su verdadera condición. Por otra parte, presenta a los parias conscientes que representaron la vanguardia de sus pueblos al conservar su identidad de país en país.

Por ello, Arendt fue una defensora de la diferenciación cultural contrapuesta a la homogenización que, según ella, llevan a cabo los Estados- Nación; lo que se percibe claramente en algunas de sus frases “nueva clase de seres humanos: son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos”.

Ella- como se percibe en cada una de sus palabras- nunca renunció a sus raíces. Su pensamiento- siempre dedicado a crear un mundo más justo- se condensa en la premisa de que pese a que los hombres tenemos trechos característicos que nos diferencian y que debemos preservar, pues la diversidad siempre es sinónimo de riqueza, también estamos conectados y tanto la absoluta separación y la fusión son dañinas.

Alba Vilar

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