Operación: Erasmus

Siempre le había gustado Indiana Jones. Mucho. Necesitó rellenar el pastel de su madre con seis velas para conseguir el sombrero y la espada con la que salvaría al mundo. O ese era el propósito. Con el tiempo, las velas procrearon, convirtiéndose casi en un ejercito- ni grande ni pequeño-mientras el sombrero y la espada esperaban en la retaguardia… Hasta aquel día.

Entró sigiloso, precedido por su compañero de piso y evitando cualquier contacto visual con las mujeres uniformadas a las que saludó amablemente. Siempre tenía presente que al enemigo hay que tenerlo cerca.

Recorrió los pasadizos y se deslizó por las cámaras frigoríficas, mientras las corrientes de aire polar le electrizaban el cuerpo. Fueron diez largos minutos hasta que la brújula le indicó-erróneamente- el rincón justo donde se encontraba el tesoro.

Pero cuando el ansia inundaba su cuerpo y sus manos ya creían tocarlo, se dio cuenta de que aquello era una burda imitación. Por suerte, la esperanza era su segunda piel y continuó su ingreso hacia la fauna frutal. Y ahí estaba-esperándole- el botín: la oferta del día que le permitiría alimentarse sin asfixiar a su bolsillo.

Salió del supermercado y entretanto dirigió una mirada a su compañero de piso; ambos pensaron que esa tarde podrían permitirse una cervezas con sus otros “Erasmus Jones”.

Alba Vilar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s