Bakardadea

Los finos copos de nieve que caían sobre la carretera, ya resbaladiza y abrupta, se colaban dentro de sus botas; de aspecto desaliñado y tintadas de un desgastado color malva.

La carretera, de Raúl Pont

Ahora, el frío, inquilino de sus huesos.

La noche, de cielo encapotado, formando un espeso manto negro, descansa pesadamente sobre sus hombros.

Apenas puede abrir los ojos, ocultos bajo un pasamontañas negro, deshilachado en uno de sus extremos. Por la nariz, sorbe el olor de la tierra húmeda y de tu cuerpo caliente, adherido a cada una de sus prendas.

Rememorar los encuentros en la trastienda, los de cada lunes a media tarde, le inspiraba confianza y determinación. Esto es lo único a lo que puede aferrarse cuando sus convicciones, normalmente sólidas, flaquean.

Las continuas inclemencias del tiempo, tan características de las montañas del Norte, y la pesadez que se cierne sobre su cuerpo casi le impiden moverse, avanzar.

Todo por una causa, por un sueño, por una libertad ansiada.

Elisa Pont

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