Retratos

RETRATO

Aún con mis ojeras a cuestas y con las legañas invadiéndome los ojos entré en el metro. Era hora punta y la diversidad cultural, tan característica de la ciudad de los rascacielos y los cafés portátiles, rebotaba en cada vagón. Para mi sorpresa encontré un asiento vacío y aproveché para ojear el tumulto de catástrofes y desdichas varias que abundan en los periódicos del S.XXI.

No habíamos llegado a la siguiente parada, cuando me sentí intimidada por unos unos ojos aniquiladores sentados enfrente mía. Al principio, eran sutiles miradas, disfrazadas de casualidad, de las que pasan inadvertidas, pero poco a poco sus ojos, que apenas parpadeaban, me desnudaron. Por fin vislumbre en el cartel fosforescente que llegábamos a mi parada. Respire. Aliviada. Se abrieron las puertas y salí. Subí las escaleras metálicas; estaba a salvo y aproveché para preguntarle a mi espejito mágico si estaba lo suficientemente bella para la cita tan esperada. Dirigí una última mirada de despedida a la estación, cuando mis ojos chocaron de nuevo con los verdes aniquiladores. Aceleré el paso hasta llegar junto a Raúl, mi compañero de cine y vino.

-¿Qué pasa?

-El hombre que se acerca, me persigue desde el me….

No había acabado la frase cuando el puño de Raúl coloreo los verdes ojos aniquiladores de un morado uva.

-Cógelo, lo entenderás. Me dijo, susurrando.

Cubos, líneas y un sinfín de figuras geométricas conformaban el dibujo de mi cara. Solo un dibujo, solo arte.

…………

RETRATO

Nubes. Un día en el que frio había congelado mis pensamientos. La rutina, tan previsora, me había preparado un café y abrigado mi garganta. La suerte de vivir a las afueras de la ciudad es que siempre tienes asiento reservado en el metro, pensé. Pero aquel no fue un día parecido a los demás.

Las manillas de mi reloj habían recorrido media circunferencia, cuando su silueta se acomodo frente a mí. La inspiración es caprichosa y se muda en diferentes formas, personas. Esta vez tenia pelo largo y mejillas naranjas. Saque una hoja, busque en mi bandolera mi fiel lapicero y dibujé, la dibujé.
Vi que se levantaba y supe que tenía que regalarle mi dibujo, al fin y al cabo sin ella no existiría. Sus pasos rápidos me lo pusieron difícil, casi imposible.
De repente, un puño directo a mí. Un hombre, de maletín en mano me invitaba a marcharme.

-Cógelo, lo entenderás. Le susurré.

Y le tendí mi dibujo, mientras me alejaba dispuesto a decorar el Metropolitan para la llegada de los Ballets Rusos.

Alba Vilar

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Un comentario en “Retratos

  1. Me ha gustado. A veces, acostumbrados a las cosas de este mundo, no estamos preparados para recibir de él lo bueno que nos ofrece, simplemente porque a menudo olvidamos que de vez en cuando la vida te puede dar sorpresas agradables.

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