Un periódico, un café y Madrid

El resol de una mañana, como otras tantas, de domingo se detiene ante la fachada del mítico Café Gijón. El olor de mi semanario se funde con el del café, las tostadas con aceite y los pinchos de tortilla. Sin mirar a ninguna y a todas partes, inquieta.

Pincho de tortilla del Café Gijón. Fuente: Alba Vilar

Cojo la taza, bebo y la vuelvo a dejar sobre la mesa con sumo cuidado, incluso con miedo. No quiero estropear la mesa, ¿quién sabe si fue en esa misma mesa en la que escribió Gerardo Diego? ¿O Pérez Galdós?

-Me presta su periódico.

Busco cara a esa voz desconocida. Encuentro dos ojos sabios que me miraban tras su ventana de cristal. Una larga barba de pelos blancos desordenados.

-Por supuesto. Dije tartamudeando y le tendí el periódico. Nuestras manos se rozaron, fue un instante, las mías quisieron absorber su esperpéntica literatura.

Interior del Café Gijón. Fuente: Alba Vilar

Alba Vilar

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